Formato Editorial: Resplandeciente tapa colorinche y
aversión a justificar el texto, propias cualidades de las ediciones de
Mansalva.
Bio: ¡¡Es médico!! ¿Lo pueden creer? Según él
mismo, es un escritor dominguero. Es judío de manera recalcitrantemente
apócrifa. Nació en Buenos Aires en 1959. Habría que ver dónde queda su
consultorio.
¿Cómo llegó a la Proxemia? : Un regalo al
azar.

Animales/ Organismos a los que remite: Judíos,
militares, libros prohibidos, franceses, españoles, parientes.
Estructura: Novela constituida por dos
novelas una dentro de la otra, pero alternándose azarosamente, que narran la
historia de tres personajes que podrían ser parientes o no.
Contenido/ Temas: Un excelente narrador en
primera persona nos invita a su caótica y placentera rutina el día que se
entera que va a ganar fraudulentamente un concurso de narrativa. Gran dosis de
odio a su familia y resentimiento ácido hacen de este narrador un personaje
entrañable. La novela “ganadora”, que también se lee dentro de “Médanos”, es un
rastreo de ancestros en un pueblo del sur de la provincia de Buenos Aires en la
época de la dictadura y del mundial, con el espíritu de protesta que eso
supone, y la lentitud de un personaje cuando viaja al interior. El cambio de nombre como renovación y
cambio. Referencias irrefutables a la Biblia.
Estilo/ Interacción: Excelente
prosa. En la parte primaria, un festival de observaciones agrias sobre la vida
diaria, las convenciones sociales y cómo tomar un buen café a la mañana. En la
parte secundaria, un poco más cuidada, despojada de toda singularidad,
probablemente porque ese otro personaje es más joven y por lo tanto menos
interesante.
Punch: El narrador primario finge su muerte. Lo hace
sabiendo el dolor que causa y hasta se regodea un poco en eso. Ni se atormenta.
Nos preguntamos: ¿Será verdad que los concursos
están así de arreglados, como tan bien supo retratar Kusminsky?
Nos respondemos: Sí.
Anclaje socio-histórico: Buenos Aires
(provincia y capital) 1978 y el presente. Londres, 1890. Cedlezko, 1880.
Estado de la materia: Gelatinoso.
Grandes recursos que no llegan a consolidarse en fluidez. El final no es digno
de semejante construcción de personaje.
Digestión: Rápida.
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