lunes, 25 de noviembre de 2013

House of Day, House of Night ,Olga Tokarczuk, Granta, UK, 2002.

Formato editorial: Una excelente edición voluminosa, de papel liviano y 300 páginas separadas en minúsculos capítulos intercalados entre la vida de la narradora en Nowa Ruda, la vida de algunos habitantes de la vecindad y una mártir del siglo XII y el abad que escribió sobre su vida.  
Bio: Célebre autora polaca, comprometida con la post- guerra, los lugares de indeterminación textuales y geográficos, razón por la cual reside en Nowa Ruda.
¿Cómo llego a la Proxemia?: Gracias a la generosidad sin parangón del pueblo polaco; una nación que nunca deja de dar.
Animales /Organismos a los que remite:  Alemanes expatriados, sueños, mártires y hongos en todas sus formas culinarias.
En serie con: Nada leído de este lado del muro.
Estructura: Capitúsculos de fácil manejo y negociación, pero densos en los conceptos que proclaman: “If you find your place, you’ll be inmortal” y un personaje caníbal ocasional llamado Ergo Sum.
Contenido/ temas:  Una pareja de gente polaca se muda a Nowa Ruda y conoce a Marta, su anciana vecina. Residen en una calma interrumpida por visitas de vecinos, chismes e intromisiones de la computadora en forma de capítulos apartados, recolectando hongos y rememorando historias de fundadores, mártires y alemanes que se vieron obligados a cederles esas tierras del sudeste de Polonia después de la Segunda Guerra Mundial.

Estilo­/Interacción: Tenue pero ardiente. Un vaivén intrépido, de incógnito y sumamente placentera al oído. La protagonista relata en primera persona pero mayormente habla de los demás, así que podría ser una tercera encubierta.

Punch:  Los elementos oníricos, y el hecho de que despertarse de la guerra los dejó en un estado de duermevela en aquellas zonas rurales.

Anclaje sociohistórico:  Sudeste de Polonia a fines de los 90, Alemania en el siglo XIII, y los 40s en Polonia.

Estado de la materia: gelatinoso.

Digestión: Lenta.

Para leer en voz alta: Sí, pero con público que debata luego de cada frase.
 



jueves, 7 de noviembre de 2013

Ficha Técnica - Camafeos de Christian Ferrer

Camafeos. Sobre algunas figuras excéntricas, desconcertantes o inadaptadas. Christian Ferrer. Ediciones Godot. BA. 2013

Formato Editorial: Edición de portada algo pop; entre anacrónica y bien situada; cómodo tamaño de letra, cómoda tapa y papel: gustosos a la vista y a los dedos.

Bio: Sociólogo y anarquista; profesor en la carrera de Ciencias de la Comunicación (UBA) y ensayista prolijo. El foco en personajes insólitos (a veces por oscuros - por desfasados, otras veces) no parece ser un interés reciente.

¿Cómo llegó a la Proxemia?: Por leer arrugados suplementos culturales que, de vez en cuando, aportan algo.

En serie con: La ensayística argentina y la biografística.

Animales y organismos a los que remite: Al insecto-palo; parece madera hasta que algún movimiento rápido y breve muestra que está vivo. Y que es bicho.

Estructura: Siete semblanzas breves divididas en capítulos. Excepto el último, ensayo sobre Perlongher, en cuerpo entero y que se mueve, por el tono, entre retrato y epitafio.

Contenido/ Temas: Vida y obra de siete personajes del arte y/o la intelectualidad argentinas: Orélie Antoine I -francés autoproclamado Rey de la Araucanía- y Juan Fresán, obsesionado un siglo después con filmar (fracasando dos veces) la historia del último conquistador; el periodista y fascista escritor de trinchera Braulio Anzoátegui; Héctor A. Murena; Marta Minujín; el anarquista uruguayo Alfredo Errandonea; Ezequiel Martínez
Estrada; y Néstor Perlongher. Con excepción de este último, cuya construcción biográfica se hace desde lo espacial (en los márgenes), se trata de personalidades y trayectorias desubicadas en el tiempo: Anzoátegui, por anacrónico a su pesar; Murena por anacronismodeliberado; Minujín por estar demasiado situada en su época -tanto que, al dejar atrás los '60, sus artefactos exhalan nostalgia.

Estilo: Muy muy pegado (aparentemente) al objeto; tanto que, al principio, la semblanza no parece más que una reseña de datos fácilmente acopiables e incluso conocidos (como en los casos de Martínez Estrada y Minujín). Pero, de apoco, va sintiéndose, entre líneas y citas, un punto de vista que no se queda sólo en la selección de figuras sino que escarba las notas que de esas vidas quiere hacer sonar.

Punch: Suave, como se desprende de lo anterior, pero operando por acumulación. (Buen libro para leer todo seguido).

Nos preguntamos: ¿Por qué el tratamiento distinto hacia Perlongher que, además de cerrar el libro, lo contamina en el título?

Nos respondemos: Tal vez una dedicatoria o un tributo; tal vez abra hacia otro libro.

Anclaje Socio- histórico: Hoy, ahora, acá; en diálogo con muertos no tan lejanos.

Estado de la materia: Líquido pero de a gotas.

Digestión: Lenta.

domingo, 27 de octubre de 2013

Emilio Jurado Naón- A rebato.


La técnica ante el contenido.
Solo tres cuentos bastan, entonces se me infló el piso, con una hormiga, un nuevo estilo en la literatura, tenés que barrer, hoy fue limpiar mi casa, está mi casa, es limpia, no no, era una mugre, pero como tenía visitas, para un autor nuevo y joven, las palabras pesan soberanamente, están ahí porque cada una aporta al significado. Dan ritmo y sentido a la narración.  Pero ponerle voluntad a un alga??

Bio: Niño precoz, de la Proxemia. Superdotado. Dotes de tamaño exorbitante: las muñecas más grandes que los codos; reedita el entretenimiento en la literatura.  Ama a  Zelarayán. Se dedicó a leer con atención y voz alta a Zelarayán y a Lamborghini, y a nosotros; Sarmiento le tiró un par de centros.

¿Cómo llegó a La Proxemia? Nació acá.

 Formato editorial: ideal.

Estructura: Tres cuentos cortos  que son relatos y paseos y un epílogo. Un epílogo apoetiozado.  Que según su autor todos tienen nombre de lugar menos el otro, que es un hinchapelotas con el epílogo. Armas, gérmenes y aceros son su estilo.

Contenido/ Temas: El mundo ultrasónico detrás del espejo. Una vez que está todo globalizado. Cortés le rompe el culo a Moctezuma. Viaje por tres lugares de un narrador.  Un autoexplicativo mundo que se desarrolla trípticamente en un teatro, un basural y un arroyo, con un cadáver y una coquetería con el sadomasoquismo, pero que se queda corto.

Punch: La sonoridad, dice Karinira, o el ritmo, también piensa Coco. La concatenación, dice Marga.

Interacción/ Estilo: Surrealista sin la desprolijidad de ese género. Impecable; sin costuras visibles; no se deshilacha.

Anclaje sociohistórico: el presente? Argentina, el mundo nuevo.

Organismos a los que remite: Proxemia, orientales, bomberos, cirujas, juegos, próceres y autores.

Nos preguntamos: ¿Escribiremos el tomo I y II?

Nos respondemos: Sentémonos a la vera de este Ríos a ver qué Blatt pasa.

Estado de la Materia: Licuadísimo.

Digestión: Cómoda. Rapidísima.

Para leer en voz alta: Se canta; es una ópera. 

La Proxemia se enorgullece en presentar...


Solo tres cuentos y un epílogo son suficientes para refundar el estilo literario argentino. 


Jueves 31 de octubre, 21 hs.
En La Casa de TeresaAcuña de Figueroa, esquina de Humahuaca. 


sábado, 12 de octubre de 2013

Escritura ambiente- Viernes de ventanas


¿Qué hacés? Pobre,  tiene miedo,  voy a poner el piecito, poné las plantas adentro la misma boca. ¿Qué choreás vos? tenés que aprender, cómo lo taparía al otro. ¿Qué estás buscando atrás del inodoro? se va,  no qué le pasa.  Esperá un poco,  un poquiiiito más,  cuando terminás con eso, no lo dejan, siempre le dan más, llamás a la empresa y los vas a hacer más felices,  cuando vas, yo me tomo un café, sigo. Pierna de mierda, no, dame la mecha. Es un botón, ya está esto,  por favor trae la otra, como un perro abandonado,  hacele así,  te estás llevando el mío,  durmió con vos,  ¿sabés por qué? el corazón,  levantalo un poco más,  ya lo tenés,  Luis, las puntas del coso ¿no lo ves? se está descarrillando,  te dije es harpía,  el papel se lo llevó,  ajustaste bien, che, prolijito, prolijito,  que lo anoté y vamos ahí,  confiamos en la fábrica y mirá cómo es,  se supone que la arman, se supone pasar al baño.


jueves, 26 de septiembre de 2013

Mesa ensamblaje 3 – Tres personajes

El riñón se le salió por el esófago, porque sentía un peligro. Entonces, olió sin freno y pensó que debía hacerse un té. Entró a la cocina con los pies mojados: tuvo miedo de tocar la heladera y se rió de su imagen solitaria, vieja. La puerta hizo ruido (“por el viento, el aire, la ráfaga”, pensó). Afuera seguía habiendo sol. No dijo nada en voz alta. Movió los dedos para que le circulara la sangre. Respiró profundo y encontró su propio eje sobre una hornalla. El agua terminó de hervir: blancuzca se desparramó por una taza. Esperó el milagro del azúcar y comprendió que era cursi. Escuchó dos clics de la lámpara descalentándose. El día tenía, para ese entonces, demasiado tiempo. Eran las cuatro de la tarde.
Pero no era la hora lo que le molestaba. En realidad, era el vapor, condensado en un círculo casi grasiento de rocío inanimado y suspendido. Todavía no llamaría, sino que esperaría a terminarse el té o el día. ¿Qué iba a hacer con semejante respuesta que podía revolver a cualquier animal decente –si es que era eso lo que pudiera, lo que ella tanto temía, ser la respuesta? Entonces, de golpe, retumbó la certeza con tono a nuez podrida: ¡basta de preguntas, megalotería insípida! Defecar es ahora; resumir, para pasado mañana. Tareas concretas: prepararse un té, un café y tirarlo al inodoro; raspar tostadas, licuarlas y alimentar las macetas. Después, a la calle: si los pies se arrastraran, debería pararlos en seco; si se quejara el buitre, mandaríalo al mantequero; si trajeran a Braian…
La comida sobre la mesa eran líquidos, sopas, menjunjes. Braian no podía distinguir si eran verduras, legumbres o carne de pollo. El buitre tampoco. Sin embargo, se embadurnaba la cabeza y el pico en los platos hondos sin siquiera usar una servilleta. Era desagradable verlo comer. “Como verlo hacer cualquier cosa”, pensó mientras se deshacía en quejas mentales cada vez que el buitre masticaba, caminaba de costado o simplemente ponía las alas sobre el abdomen para dormir la siesta. ¡Qué desagradable! Casi le producía náuseas verse en el espejo del cuarto. Se mojó los pies en el bidet lleno para olvidarse del día pesado y del trabajo que todavía seguía sin realizar. Su cuerpo se movía epiléptico de sueño y hambre. No había manera de suplir tanta tristeza. “Si viniese alguien, iría a la heladera”. Era cierto que de los conocidos nadie se dignaría a abrir la puerta sin previo aviso.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Ficha Técnica - El amor es miedo

El amor es miedo. Ruy Krygier. Mansalva, BA, 2010.

Formato Editorial: Una Mansalva más incorrecta que la anterior, pero que, nuevamente, se las ingenia para quedar bien (aunque pueda ser irritante la tan trabajada ausencia de tildes).

Bio: porteño del ’72, actúa, filma y escribe (entre otras actividades). Experimentó las grandes ciudades hiperestésicas, Nueva York y Berlín, pero volvió y nunca llegó a escribir a la altura de lo que debe haber experimentado gracias a las drogas y los estímulos del primer mundo. Hizo instalaciones, muestras y en 2010 publicó su primera novela, que hoy nos interesa.

¿Cómo llegó a la Proxemia? : Un día queríamos leer pero teníamos poca energía para preguntar.

En serie con: Ray Loriga o Hanif Kureishi cuando escribía obras de teatro. Las películas clase B del ciclo Buenos Aires Rojo Sangre.

Animales/ Organismos a los que remite: drogadictos, alcohólicos, semi-zombies, melancólicos, actores decadentes, divos.

Estructura: Novela de 157 páginas, divida en capítulos breves con títulos cortos, directos.

Contenido/ Temas:Todos los clichés de la fama, las drogas, el sexo y los artistas, que se quieren salvar. Pero esta vez, todo sucede en los límites de un policial duro (Suiza antes del cambio de siglo; con nombres totalmente trillados y para leer en un falso acento inglés: Helmut Phillips, Sandy, Wisk) que nos regala algunas sorpresas (crímenes, traiciones e identidades intercambiadas) aunque solo hacia el final. LowLife, el nombre que Helmut elige para la quinta en la que sueña para pasar sus últimos días, condensa el ambiente;
cunnilingus, lo que sucede constantemente dentro de ese escenario. Por último, la superposición (la fricción) está en las historias que se escriben paralelamente: “Recordaba el lugar y le parecía magnífico para unas escenas de El amor es miedo (cunnilingus) la película que se aprestaba a rodar”.

Estilo/ Interacción: El estilo es, a su vez, lowlife: la metaforización resulta predecible (“¿Cómo existiría Helmut sin su combustible?” = alcohol) o chata (“Sus rojos cachetes simulaban tomates, frescos. (...) su nariz, una zanahoria; era como una Cesar Salad” –ni mencionar que no lleva zanahoria o la ausencia del pollo); peca en repeticiones apáticas; está desnutrido. Sin embargo, el punto de vista, aunque belicoso, no desentona. Tiene momentos brillantes, pero abrillantados con esmalte sintético, porque enseguida se nota la estructura barata por debajo. A continuación, el hilarante desenlace de proyectar una película para adultos en una sala de cine destinada a una película infantil por equivocación.
“Y efectivamente al día siguiente el Ente de reconocimiento para lo que no es tan jodido la prohibió. Lo escandaloso era que a los niños les había encantado la película y ya nadie quería ver Blancanieves.
Helmut les había jodido, sin quererlo, las vacaciones de invierno a los directivos de Wall Streat Nisdey.”
Sin detenernos en las rimas internas o la pobre puntuación, vemos que la repetición de palabras es enervante y se evidencia en cualquier página abierta al azar por un lector ocioso.
El manejo del discurso nos habla de un descuido desidioso de la reproducción de diálogos, presentando una falta rimbombante de unidad, donde se mezclan deliberadamente el discurso directo, indirecto libre, los guiones de diálogo, las comillas, el uso indiscriminado de signos de admiración que hacen tan pueril la narración en ocasiones. De a ratos, los personajes se interpelan usando el pronombre , y a veces, conjugan los verbos con el vos en la misma conversación. Inexplicablemente desprolijo.

Punch: Cuando Helena y Persón se descubren.

Anclaje socio-histórico: El noventoso mundo decadente que ya no causa gracia experimentar pero sí escribir sobre.

Para ser leído en voz alta: No, porque ni se preocupa de lo sonoro.

Estado de la materia: Gaseoso.

Digestión: Fermentada.