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miércoles, 28 de mayo de 2014

Ficha Técnica - Bajo este sol tremendo de Carlos Busqued

Bajo este sol tremendo. Carlos Busqued. Anagrama. ¿2009?

Formato Editorial: La imagen de tapa es un elefante en un cementerio. Buena representación de la novela: animales presentes en charlas y un paisaje mortuorio tanto literalmente como en sentido figurado. Editorial Anagrama, narrativa hispánica. Letras grandes y legibles.
Bio: Primera novela de un autor del que se comenta bastante en los circuitos literarios.
¿Cómo llegó a la Proxemia? : Robo a novia.
Organismos a los que remite: Calamares sin dudas, algún que otro molusco, elefantes que tocan la puerta para luego asesinarte y dogos con muy pocos amigos.
En serie con: Podría ser un hijo bastardo entre A sangre fría de Capote y El extranjero de Camus.
Estructura: Novela corta con capítulos de dos páginas en promedio.
Estilo/Interacción: Las oraciones describen acciones directas y el suceder del tiempo casi como si fuera un artículo periodístico (solo que sin acción ni suspenso). Los sentimientos o pensamientos de los protagonistas se los debemos. A pesar de no estar explicitados, pueden verse igual en un ambiente que tira línea casi existencialista, pero de la rama bajón.  

Contenido/ Temas: El ambiente seco del Chaco, el título de la novela, porro en cada microcapítulo y a pesar de eso un agotamiento, calor, vagancia en el andar. Lo que reflejan los pueblos del interior nórdico a la hora de la siesta obligatoria. Lo busca, lo encuentra y para darle un contexto aún más alicaído siempre está de fondo Discovery Channel y Animal Planet contándonos documentales en el océano o de aviones de guerra, así como historias que tienen que ver con elefantes y cascarudos asesinos de perros y lauchas. A cada bicho nuevo que aparece, una escena: así parece ir construyéndose un relato que, por otro lado, avanza pero sin ganas.
A modo de resumen: un pibe se entera, mientras se fuma un porro y ve un documental de calamares, que su vieja y hermano fueron asesinados en Chaco por su padrastro, quien luego se suicidó. Viajará hacia allí desde Córdoba porque se le acabó la guita de la indemnización. Así empieza.
Punch: Al principio creíamos que no; pero, después de escribir la FT, nos damos cuenta de que sí hay: por ahí, juntándose en los restos, en los rastros.
Nos preguntamos: ¿Por qué una novela fundada en la abulia, sin embargo, nos calienta?
Nos respondemos: Seguramente porque la novela como relato de acciones no pincha ni corta, sino que se sostiene con construcciones de escena, descripción (¿serán eso los animales, al final?) y diálogo que quedan impresas en la lectura por su trabajo concienzudo y constante hacia la claridad de la imagen y el shock.
Estado de la materia: Gelatinoso.
Digestión: Lenta.
¿Para leer en voz alta?: No, leerlo en la cama.

jueves, 16 de mayo de 2013

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero - Oliver Sacks


El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, y otros cuentos, Oliver Sacks, Anagrama y Página/12, Buenos Aires 2011 (Londres, 1985; Nueva York, 1995)

Formato Editorial: Edición económica; pequeña... tanto que los dedos terminan doblándose con las hojas para mantener el equilibrio.

Bio: Londinense médico y profesor de neurología clínica y psiquiátrica en la Universidad de Columbia, Nueva York.

¿Cómo llegó a la Proxemia?: Nos lo prestó Minzi.

En serie con: "Funes el memorioso" de Jorge Borges y las Crónicas de Bustos Domecq.

Animales y organismos a los que remite: Al ajolote (axolotl para los cortazarianos y jeringozos).

Estructura: ocho relatos/crónicas breves que fluctúan entre el caso, el análisis del caso, la hipótesis científica y el contexto de los estudios realizados alrededor del caso (más posdatas que acentúan el carácter analítico de este curioso narrador).

Contenido/ Temas: todos los pacientes sufren alteraciones neuropatológicas que, de maneras diferentes, modifican su percepción o vínculo con la realidad, las relaciones sociales, la idea de mundo. Un profesor de música literalmente confunde a su mujer con un sombrero e intenta ponérsela en la cabeza; otro paciente toma a su pierna izquierda por un miembro muerto que alguien habría dejado en su cama para molestarlo, la tira con esfuerzo fuera de la cama y es arrastrado con ella de cuerpo entero; también, una persona que, ante el vértigo que le causa evidenciar su falta absoluta de memoria, se sumerge en una narración sin pausa de anécdotas inventadas (la contracara creativa de Funes); y, como último caso, el de una autista que logra objetivarse a sí misma hasta el punto de escribir una autobiografía, abocarse al estudio del autismo y el ganado vacuno, y dar conferenciar de ambos temas (por separado o vinculándolos) alrededor del mundo.
Algo interesante de la presentación de estas formas raras de percepción del mundo es que, a veces, el paciente no tiene idea de que percibe de manera alterada y, otras, su conciencia sobre afectación es absoluta y lucha por adaptarse. 

Estilo: sobrio y cuidado; mantiene la distancia prudente características tanto de los médicos como de los ingleses, aunque logra acercar el caso mediante la narración de anécdotas, diálogos bizarros con los pacientes (-¿Este es mi zapato, verdad? ... Es la vista -explicó, y dirigió la mano hacia el pie- Este es mi zapato, ¿verdad? / -No, no lo es. Ese es el pie. El zapato está ahí. / -¡Ah! Creí que era el pie.) y referencias a otros casos similares. Los pasajes más técnicos pueden aburrir un poco, pero el uso de palabras de la medicina (extrañas para el lego) causan extrañamiento, risa, lengua trabada o placer.
Con el último relato, "Un antropólogo en marte" (que debería ser una antropóloga), el narrador (¿médico?) asimila, tal vez por el magnetismo que el tema le provoca, algunas de las características de los casos de autismo que describe y parece no poder abandonar el tema: el relato termina ocupando la mitad del libro -mientras los otros eran breves, de dos a diez páginas- y en él vuelve una y otra vez sobre los mismos comentarios y ejemplos.

Punch: La trasposición arbitraria de lo que se narra al quehacer literario permite leer el texto como una colección de recursos con punch.

Nos preguntamos: ¿De qué sirve leer el libro como un texto literario?

Nos respondemos: La desnaturalización de lo humano y los testimonios que dan tanto pacientes como médico acerca de tales rarezas permiten pensar en una creatividad que no es buscada en el caso concreto, pero que debería serlo en la literatura.

Anclaje Socio- histórico: Años '70-'80 en E.E.U.U.; aparente giro en el campo de la neurología.

Estado de la materia: Líquido.

Digestión: Rápida.