viernes, 9 de agosto de 2013

Open City ,Teju Cole, Random House, New York, 2011.


 

Formato editorial: Una tapa en amarillo furioso con letras borroneadas en rojo. Práctica y flexible (tal vez demasiado) edición en paperback de Random House, con aire entre las hojas, de manera que el libro es bastante liviano.

Bio: Los setentas no fueron una década fácil para nacer en ningún lado. Por eso Cole nació en EEUU gracias a que sus padres nigerianos escaparon de una dictadura, o gracias a la dictadura. Es fotógrafo también. Contribuye con el New York Times y el New Yorker.

¿Cómo llego a la Proxemia?: Apareció en la bolsa de las compras.

Animales /Organismos a los que remite:  Víctimas de atentados y ciudadanos neutrales en tiempos de guerra. También a los oprimidos de color.

En serie con: Chinua Achebe, y en oposición con Conrad.

Estructura: 21 capítulos donde el personaje principal vaga por varias ciudades en un continuo monólogo interior donde la acción no abunda.

Contenido/ temas:  un psiquiatra nigeriano que vive en New York, una ciudad devastada por la intolerancia racial, viaja en busca de su oma a Bruselas. Mientras tanto, el narrador homodiegético, que es la misma persona que el protagonista, hace un pedante recuento de obras de arte y su parecer al respecto, piezas de música, textos literarios y conversaciones inconsecuentes que va recordando, al tiempo que trata de reconciliarse con la idea de que, en su caso, tuvo mucho suerte de seguir vivo en la intolerante Norteamérica de los libres y los valientes. Es básicamente un compendio de opiniones sobre los acontecimientos de las últimas 6 décadas en el mundo, en forma de prosa.

 

Estilo­/Interacción: Vago, sin sal, descafeinado. Sin defamiliarización que haga a alguno suspirar con envidia.

 

Punch:  Directamente critica al escritor que emigra de su orientalidad y se occidentaliza. “Para eso existen Marruecos y la India, después de todo, para ser orientales.” Revalida la diferencia y la otredad como cualidad beneficiosa en la creatividad y estética de una obra. Irónico.

 

Anclaje sociohistórico: New York y Bruselas en el año 2006.

 

Estado de la materia: gaseoso.

 

Digestión: Lenta y sinuosa.

 

Para leer en voz alta: No. Para las vacaciones.

 

 

jueves, 25 de julio de 2013

Mesa de ensamble 2

Cosas que salen de la cara

El cascarón rodó. La alcantarilla no tenía restricciones metálicas (a falta de... a falta de otro término más elocuente, más... ajustable) que lo frenaran en su caída liviana y pesada hacia un ¡plop! inevitable en agua oscura, plástica, babosa.
Levé los ojos; el aire de las baldosas rebotaba y parecía continuarse a través de las rendijas que mis dientes apretaban pero, igualmente, no alcanzaban a bloquear: chiflido que térmicamente subía por mis pulmones. No sabía si era acidez, tristeza o, sencillamente, una burbuja de aire atrapada entre el estómago y la garganta. Inhalé varias veces tratando de evitar la náusea pero fracasé terriblemente: un sánguche mal masticado salió de mi boca. Estaba vomitando; o recordando lo que habia comido. Entonces decidí irme. Sentí el viento húmedo de una mañana feriada. No había nadie parado en ninguna esquina. Sólo palomas cabeceando compulsivas al compás de las nubes. Tuve que caminar para airear mi aliento y despertarme.
Silvia se había ido; a esta hora debía estar, por lo menos, atrás de varios peajes camino a Entre Ríos. Ahí vivía su tía de anteojos gruesos y cara de estuche. Esa cara no la dejaba dormir en paz, porque las cejas las tenía gruesas (también, como el marco) y la boca parecía un juego de encastre. Daba la sensación de no volver a abrirse en caso de quedar cerrada. Pero siempre, sin falta, se abría; y los mensajes eran de lo más funesto:
- ¿Lavaste las caras anteriores y posteriores de los premolares?

Siempre supo que era la parte que resultaba más fácil de olvidarse. Tomaba el cepillo y frotaba con furia, hasta que la sangre empezaba a manchar el lavabo. Veía la espuma roja escurrirse por el desagüe, hasta el colector de las aguas servidas del Medrano y, desde ahí, hasta el Río de la Plata. “Los peces van a comerse la pasta que sale de mi boca”, pensaba probablemente, “por ahí son alérgicos a la mente”. ¿No la vi, acaso, estornudar materia gris?, ¿grasas, semen? Hay (o hubo) quien supo señalar en los orificios nasales la vía de acceso y egreso de toda materia líquida o fluído viscoso imaginable. Dométreo, por ejemplo, (250 a. C.) estornudó un coliflor en el contexto histórico en que nadie podía identificarlo, ya que tal hortaliza proviene de América.

miércoles, 3 de julio de 2013

Ficha Técnica - La casa de cartón de Martín Adán

La casa de cartón, Martín Adán. Mansalva, Buenos Aires, 1928.


Formato editorial: La clásica falta de justificación del texto de Mansalva, en este caso particular, se justifica por el hecho de tratarse de prosa poética. Sigue siendo un problema la dificultad que ofrece la encuadernación para abrir el libro.

Bio: Documentado Rafael de la Fuente Benavides, lapida una fortuna patricia para vivir el arco completo de los hoteles a los hospicios. Ama el barroco, la poesía y el alcohol. Precede, en ethos, a Zelarayán, Laiseca y tantos otros que apelan al lugar retórico de la pérdida de papeles en mudanzas.

¿Cómo llego a la Proxemia?: Mamá o Papá insisten en que sigamos leyendo y no dejan de recomendarnos cosas.

Animales /Organismos a los que remite:  A organismos de todas las biósferas.

En serie con: Zelarayán y nosotros mismos, hace ochenta años y en el mismo continente. También con Burroughs.

Estructura: postales poéticas de una Lima provinciana alrededor del narrador como eje, su doble Ramón y los encuentros amorosos con mujeres de una amplia franja etaria. De novela fragmentaria, ni un aire.

Contenido/ temas: la experta inexperiencia de las primeras veces: en el sexo, en la escritura y en el acercamiento a una naturaleza en la que aún se confía. Lima, como en el título de cartón, aparece precaria y lúdica: material con el que se puede hacer, intuitivamente, cualquier cosa. Visita mulas, patios de recreo en la escuela, el malecón, la playa pedreada y camas sin sábanas.
Estilo­/Interacción: Ajustado, sonoro, sinestésico, con aliteraciones y repetición; palabras sometidas a la imaginación, a las  sensaciones.
Punch: Constante: un martillo. Sostenido.
Anclaje sociohistórico: Lima, en los '30, sin vistas de urbe.

Estado de la materia: Líquido, libre de goteras.

Digestión: Rápida y repleta de reflujo.

Para leer en voz alta: Sí, con dos o tres ensayos previos.

miércoles, 26 de junio de 2013

Mesa de ensamble 1


Era toda inexpresiva, se enclaustraba en la lontananza para no tener que intercambiar un sí o un no con esos alfeñiques e imberbes que le obstaculizaban la vista cada vez que giraba la cabeza para que las vértebras se encastraran de manera irregular y le diera vértigo en la esquina de los ojos.
El auto arrancó después de una pausa enervante y dejó que las matas de pasto a la distancia, se aferraran a lo único movible de su casa; los ojos.
Dos tías viajaban en el asiento trasero, forcejeando articulaciones de brazos y negociando el contenido de un canasto de mimbre, que trajinaban de un lado al otro del asiento, sin importunar aparentemente al conductor, berreante, lastimero. El espejo retrovisor desplegaba ampollas a lo ancho, a lo largo de la visual. ¡Imbécil! Si pudiese – si quisiese- atragantaría el conducto humeante, el tubo de escape de cualquier camión, camioneta o lancha a motor que apareciera con el chinchulín o mondongo de ese grasiento conductor al volante.
Tenía miedo me miraba por el espejo, retrovisor solo a través de un ojo. Era una cara incompleta, solo veía las cejas de un ojo, la nariz y la parte izquierda de los labios. Tenía canas entre los bigotes, por eso pensé que ya había pasado los 50 años.”
El río a través de las ventanas iba acariciando las maderas del fondo. Se estaba inundando la ciudad, bah, el pueblo.
Una cura se asomaba desde el campanario sin hacer ruido. Observaba escondido desde un sector de la torre. Mi perro jugueteaba con los destrozos que se iban formando. Intenté retener el agua con trapos debajo de las puertas, pero no había manera de que el río se filtrara. El diluvio era tridimensional y demasiado ruidoso para ser un sueño. Por eso no me pellizqué, ni nada: la soga, finalmente, es lo único que une: al cuello con el torso, al zapato con el tipo, al cóndor con nada…con absolutamente nada.”
Si lo único que hace es sobrevolar un deseo vertiginoso de individualismo, prefabricado y plástico.
- Al cóndor, mejor tenerlo de trofeo disecado que de plato principal,- dijo la tía menos halitósica, mientras pelaba un huevo duro en el asiento de atrás, solidificando el aire, escaso por cierto, de olor petrificante.
La cara de repugnancia se le frunció a Chung, pero nadie lo notó; era tan inexpresiva. ¿Algún día iban a llegar a destino? ¿O era mejor alargar esta situación límbica para siempre?

viernes, 21 de junio de 2013

Ficha Técnica - Intercambio sobre una organización de Violeta Kesselman

Intercambio sobre una organización. Violeta Kesselman. Blatt & Ríos, 2013.


Formato Editorial: edición tamaño de foto, con tapa blanda, letra e interlineado acordes a una vista joven; la imagen de tapa es un boceto que retrata el efecto en el lector sobre las organizaciones: solo pueden ser bocetos.

Bio: crece desde 1983 en Buenos Aires, donde también nace. Se preocupa por la militancia política y los avatares sociales. La poesía da vuelta su obra (hasta el momento).  Por eso compiló, un año atrás y de la mano de dos grandes compañeros, La tendencia materialista. Antología crítica de la poesía de los 90. Con este libro, sigue trabajando en pisar la realidad.

¿Cómo llegó a la Proxemia? : Como tía lejana, hermana de Mamá y Papá.

En serie con:  Dubliners (festival de ideas para sacar a flote un país, desde todos los extractos sociales, pero pocos fondos y mucha corrupción como para ponerlas en marcha), polémicamente emparentado con la problemática que plantea Punctum.

Animales/ Organismos a los que remite: hormigas, bichos de la humedad, vómito, tomates, militantes.

Estructura: 6 narraciones breves.

Contenido/ Temas: la convicción de que uno puede acercarse al progreso (o a la política, o al pueblo) por vía literaria, aunque sea como uno se puede acercar al progreso que es a distancia y con un aparato que dé lugar al intercambio; la convicción, también, de que en el horizonte de todo hay Estado, aunque su imagen sea fantasmal.

Estilo/ Interacción: 5 episodios que no terminan de conformar un cuento ante la ausencia meticulosa de personaje/s. El gol está en armar un estilo (una forma) que sostiene el tema (supra), incluso cuando para los mismos narradores es, invariablemente, frustrante. Los recursos: despersonalización absoluta en pos de la organización; construcción de frase corta, concreta y limpia, apta para el intercambio; trabajo sobre un lenguaje visto desde el lado de adentro, perspectiva unívoca del libro.

Nos preguntamos: El intermcambio, ¿con quién es?

Nos respondemos: ¿Con el lector? ¿Con los personajes? ¿Con los militantes? ¿O no hay intercambio? 

Punch: No lo busca.

Anclaje socio-histórico:  Años comprendidos entre el 2003 y el presente, en el conurbano y no tanto. 

Para ser leído en voz alta: Sí. Exclusivamente.

Estado de la materia: Gelatinoso.

Digestión: Rápida.



sábado, 15 de junio de 2013

Escritura ambiente 7 - Manifiesto

Si bien no lo percibís, el cuerpo sí lo percibe: los instrumentos se afinaban a 432 hertz; Goebbels hizo un decreto mundial tonoscópico: no a los diminutivos, no a la palabra cuerocabelludo, no a los poetas que no envejecen con gracia: no están en resonancia con el planeta, el famoso vector queremos encontrar. El alga puede ver cierto espectro azul, cosas de fototropismo también leí que el verde es un espejo que repele; tiene fitoeritrinas. Sí, es el que básicamente no lo absorbe tal cual; tienen, saben, experimentaron la temperatura óptima 37 grados; la cepa. Más templado estuve en las canteras. No a la imaginería de flores y frutas. Crecen en distintas situaciones. Yo creo que está más modificada en invierno, no sé, no es tan fácil; sí, supongo. Irradiar con estas longitudes de onda, podemos partir de lo que nos permite el equipo exacto, el blanco queda como control, los porcentajes de pigmentos van a variar mucho, esto se llama batido de frecuencias. Generalmente se restan, se dividen; ¿cómo, perdón? Sí a las asociaciones sonoras. No entendí nada: ¿nos estaríamos parando casi en el amarillo anaranjado? La intensidad podemos hacer. Las dos cosas y como segunda etapa claro, después fueron ustedes cuando empezaron probaron de todo, se mide en mil candelas, ni una potencia de un watt, no tenés flujo fotónico más centrado al punto, ahí. Usaron dos mil micromoles. Podemos superar buenísimo; vamos a lo práctico: lo podemos expandir; nosotros tendríamos unos frasquitos burbujeo. Es más simple todo, empiezan con la misma biomasa, puede ser gatorade entre las productividades; después pasamos al rojo, hacer una prueba a la vez, irradia toda la gama de luces: es ultravioleta. Queremos comentar: esto es mutagénico, una irradiancia de base también; hay clorofilas en plantas. Obtenía diferencias enanas la falta excesiva. Producía enfermedades: personajes anodinos. No, no estaba acá a los diez días; va a haber un cuarto de cultivo. Yo le puedo preguntar eso: ¿te puede pasar las condiciones? Son todas parejas. Familiarizarse. Con eso, más canchero; qué dato te tira la cantidad de lumens. Le pongo un monitor entre las curvas en tiempo real; permite control independiente, sumar, comparar, combinar todo, una secuencia; se van a sorprender. ¿Y las luces intermitentes? Se adapte. Le aplicás el coso punzante al invernadero, lo más simple posible, lo difícil es restringir la cantidad de pruebas, acomodarse al umbral se me ocurre. Una pc independiente, piloto automático 524, no va haber problemas: fuente de alimentación, sí, ya, acá; sería artefacto, eso casi no tiene efectividad. La luz sumergible a la larga se te adhiere. Van como bichitos, todo, para que no se pegue. Un antifolding. Sí a la sintaxis y a la palabra precisa. Re químicos. Cuántos camiones en ese sentido; por eso quería. Lo vengo independiente. ¿Qué onda los pensamientos? ¿Se puede medir por ahí alguna vez? Te pasa eso, repercute en los átomos del agua, básicamente buscar la resonancia: el número de dios se expresa en el alga. Los japoneses son así. Cual es la nota musical. Hay mucha relación diversificada: Beethoven era sordo, buscar cuál es, digamos que haya un sustituto, partimos de esta teoría y obtuvimos estos resultados, matemática de vórtices, voy a buscar, información es muy interesante, todo el sistema ya está hablado, cualquier novedad arrancamos, podemos empezar cuando estemos listos. Queremos saber qué sale de acá. Nos súper interesa. Tenemos toda la paciencia del planeta. Calculamos veinte días. Obvio, sin dormir. Una de dos: o lo exterior o lo interior vibre.

lunes, 3 de junio de 2013

Escritura ambiente 6 - Mesa de lectura

La heladera, una koinhor, tuve que pagarle; estaba examinando la puerta, está mal, claro. No es que la otra heladera recomienda con los burletes. Yo no te puedo dar una garantía. ¿La puerta o la heladera? Un estante, una biblioteca, un pelotudo a la semana agota. Matala cuando saque la estafadora. Claro, no. Ahí dije: no, en ese barrio le haría una apuesta: salio tal libro; el que perdía tenía que. Ganaste. No, todo bien, no quiero, ni que compres un libro, anéctoda muy divetida. Rosados el punto: es que, a ver, para Gambarotta, no entendí mucho; no colores, no es que si, nada, mañana al canal; casa de video, remagnetizar. Hay que cambiar, hay que tener mano, es como el chip, yo ya lo rompí. Que un amigo estaría con doble anteojo, media hora, un apodo buenísimo: la cosa no se ve un carajo; la chancha Harry hace como dos meses, en un foro, le decía: se compró todo mi vieja; me dio un intercambio. Catorce años cobraba, re barato. También ese fue genial. La tengo que llevar a doscientos grados que me dejó un cliente. A todo o nada. A mí no me gustan los apodos Carlitos; ese mundo de los foros, con regalos, fotoeléctrica. A la ferretería: necesito que me des aparatos, unos cables peligrosos, ¿un poco de miedo, canilla? Se abre sola, cosa que se riegue. Canilla tiene uso: yo lo arreglo; me salió el técnico. Lo que pasa es que te cobraba, no dinero, fechas: menos de trescientos pesos no costó ese arreglo. Ahora, o sea, hasta yo fui a un lugar. ¿Cómo se llama? El rey del control remoto. No podía creer años, pero eso era. Hay cosas que no sé hacer; es para registrar las llamadas, suecos. Está reprobable. Bueno, pero felicitaciones. Esa como crítica si te venden una heladera mala.