¿Qué hacés? Pobre,
tiene miedo, voy a poner el piecito, poné las plantas
adentro la misma boca. ¿Qué choreás vos? tenés que aprender, cómo lo taparía al
otro. ¿Qué estás buscando atrás del inodoro? se va, no qué le pasa. Esperá un poco, un poquiiiito más, cuando terminás con eso, no lo dejan, siempre
le dan más, llamás a la empresa y los vas a hacer más felices, cuando vas, yo me tomo un café, sigo. Pierna
de mierda, no, dame la mecha. Es un botón, ya está esto, por favor trae la otra, como un perro
abandonado, hacele así, te estás llevando el mío, durmió con vos, ¿sabés por qué? el corazón, levantalo un poco más, ya lo tenés, Luis, las puntas del coso ¿no lo ves? se está
descarrillando, te dije es harpía, el papel se lo llevó, ajustaste bien, che, prolijito, prolijito, que lo anoté y vamos ahí, confiamos en la fábrica y mirá cómo es, se supone que la arman, se supone pasar al
baño.
sábado, 12 de octubre de 2013
jueves, 26 de septiembre de 2013
Mesa ensamblaje 3 – Tres personajes
El riñón se le salió por
el esófago, porque sentía un peligro. Entonces, olió sin freno y
pensó que debía hacerse un té. Entró a la cocina con los pies
mojados: tuvo miedo de tocar la heladera y se rió de su imagen
solitaria, vieja. La puerta hizo ruido (“por el viento, el aire, la
ráfaga”, pensó). Afuera seguía habiendo sol. No dijo nada en voz
alta. Movió los dedos para que le circulara la sangre. Respiró
profundo y encontró su propio eje sobre una hornalla. El agua
terminó de hervir: blancuzca se desparramó por una taza. Esperó el
milagro del azúcar y comprendió que era cursi. Escuchó dos clics
de la lámpara descalentándose. El día tenía, para ese entonces,
demasiado tiempo. Eran las cuatro de la tarde.
Pero no era la hora lo que le
molestaba. En realidad, era el vapor, condensado en un círculo casi
grasiento de rocío inanimado y suspendido. Todavía no llamaría,
sino que esperaría a terminarse el té o el día. ¿Qué iba a hacer
con semejante respuesta que podía revolver a cualquier animal
decente –si es que era eso lo que pudiera, lo que ella tanto temía,
ser la respuesta? Entonces, de golpe, retumbó la certeza con tono a
nuez podrida: ¡basta de preguntas, megalotería insípida! Defecar
es ahora; resumir, para pasado mañana. Tareas concretas: prepararse
un té, un café y tirarlo al inodoro; raspar tostadas, licuarlas y
alimentar las macetas. Después, a la calle: si los pies se
arrastraran, debería pararlos en seco; si se quejara el buitre,
mandaríalo al mantequero; si trajeran a Braian…
La comida sobre la mesa eran
líquidos, sopas, menjunjes. Braian no podía distinguir si eran
verduras, legumbres o carne de pollo. El buitre tampoco. Sin embargo,
se embadurnaba la cabeza y el pico en los platos hondos sin siquiera
usar una servilleta. Era desagradable verlo comer. “Como verlo
hacer cualquier cosa”, pensó mientras se deshacía en quejas
mentales cada vez que el buitre masticaba, caminaba de costado o
simplemente ponía las alas sobre el abdomen para dormir la siesta.
¡Qué desagradable! Casi le producía náuseas verse en el espejo
del cuarto. Se mojó los pies en el bidet lleno para olvidarse del
día pesado y del trabajo que todavía seguía sin realizar. Su
cuerpo se movía epiléptico de sueño y hambre. No había manera de
suplir tanta tristeza. “Si viniese alguien, iría a la heladera”.
Era cierto que de los conocidos nadie se dignaría a abrir la puerta
sin previo aviso.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Ficha Técnica - El amor es miedo
El amor es miedo.
Ruy Krygier. Mansalva, BA, 2010.
Formato Editorial: Una Mansalva más incorrecta que la
anterior, pero que, nuevamente, se las ingenia para quedar bien (aunque pueda
ser irritante la tan trabajada ausencia de tildes).
Bio: porteño
del ’72, actúa, filma y escribe (entre otras actividades). Experimentó las
grandes ciudades hiperestésicas, Nueva York y Berlín, pero volvió y nunca llegó
a escribir a la altura de lo que debe haber experimentado gracias a las drogas
y los estímulos del primer mundo. Hizo instalaciones, muestras y en 2010
publicó su primera novela, que hoy nos interesa.
¿Cómo llegó a la Proxemia? : Un día queríamos leer pero teníamos
poca energía para preguntar.
En serie con: Ray
Loriga o Hanif Kureishi cuando escribía obras de teatro. Las películas clase B
del ciclo Buenos Aires Rojo Sangre.
Animales/ Organismos a los que remite: drogadictos, alcohólicos,
semi-zombies, melancólicos, actores decadentes, divos.
Estructura: Novela
de 157 páginas, divida en capítulos breves con títulos cortos, directos.
Contenido/ Temas:Todos
los clichés de la fama, las drogas, el sexo y los artistas, que se quieren
salvar. Pero esta vez, todo sucede en los límites de un policial duro (Suiza
antes del cambio de siglo; con nombres totalmente trillados y para leer en un
falso acento inglés: Helmut Phillips, Sandy, Wisk) que nos regala algunas
sorpresas (crímenes, traiciones e identidades intercambiadas) aunque solo hacia
el final. LowLife, el nombre que
Helmut elige para la quinta en la que sueña para pasar sus últimos días,
condensa el ambiente;
cunnilingus, lo que sucede constantemente dentro de ese escenario. Por último, la superposición (la fricción) está en las historias que se escriben paralelamente: “Recordaba el lugar y le parecía magnífico para unas escenas de El amor es miedo (cunnilingus) la película que se aprestaba a rodar”.
cunnilingus, lo que sucede constantemente dentro de ese escenario. Por último, la superposición (la fricción) está en las historias que se escriben paralelamente: “Recordaba el lugar y le parecía magnífico para unas escenas de El amor es miedo (cunnilingus) la película que se aprestaba a rodar”.
Estilo/ Interacción: El
estilo es, a su vez, lowlife: la metaforización resulta predecible (“¿Cómo existiría
Helmut sin su combustible?” = alcohol) o chata (“Sus rojos cachetes simulaban
tomates, frescos. (...) su nariz, una zanahoria; era como una Cesar Salad” –ni
mencionar que no lleva zanahoria o la ausencia del pollo); peca en repeticiones
apáticas; está desnutrido. Sin embargo, el punto de vista, aunque belicoso, no
desentona. Tiene
momentos brillantes, pero abrillantados con esmalte sintético, porque enseguida
se nota la estructura barata por debajo. A continuación, el hilarante desenlace
de proyectar una película para adultos en una sala de cine destinada a una
película infantil por equivocación.
“Y efectivamente al día siguiente el
Ente de reconocimiento para lo que no es tan jodido la prohibió. Lo escandaloso
era que a los niños les había encantado la película y ya nadie quería ver
Blancanieves.
Helmut
les había jodido, sin quererlo, las vacaciones de invierno a los directivos de
Wall Streat Nisdey.”
Sin
detenernos en las rimas internas o la pobre puntuación, vemos que la repetición
de palabras es enervante y se evidencia en cualquier página abierta al azar por
un lector ocioso.
El manejo del discurso nos habla de un
descuido desidioso de la reproducción de diálogos, presentando una falta
rimbombante de unidad, donde se mezclan deliberadamente el discurso directo,
indirecto libre, los guiones de diálogo, las comillas, el uso indiscriminado de
signos de admiración que hacen tan pueril la narración en ocasiones. De a
ratos, los personajes se interpelan usando el pronombre tú, y a veces, conjugan los verbos con el vos en la misma conversación. Inexplicablemente desprolijo.
Punch: Cuando Helena y Persón se descubren.
Anclaje socio-histórico: El noventoso mundo decadente que ya no
causa gracia experimentar pero sí escribir sobre.
Para ser leído en voz alta:
No, porque ni se preocupa de lo sonoro.
Estado de la materia: Gaseoso.
Digestión: Fermentada.
martes, 20 de agosto de 2013
Ficha técnica- Mahabharata- R.K.Narayan- (1972)- Vision Books
Formato Editorial: Práctico volumen de
no más de 300 páginas, dividido en 16 capítulos, sucintamente resumidos de la
gran obra en sánscrito donde se ejemplifican y narran todas las reglas y
orígenes del sistema de castas indio. Cuenta con un árbol genealógico y una
lista de dramatis personae para que el lector no se sienta sumido en la
desesperación desde el capítulo 1.
Bio : Prominente autor indio que tiene curros en
Londres y en New York, evidentemente; si no, no sería tan prominente. Publica
en inglés, y puede llegarse a designar un facilitador de la cultura india para
occidente, (este occidente tan ocupado por el judeo cristianismo). Por lo
general, lucra con los mitos milenarios que traduce del sánscrito.
¿Cómo llegó a la Proxemia? :
Karrage siempre con estas cosas raras.
Estilo: Simple, sin vueltas. No es sólo una
traducción pero también un resumen de un texto que es ocho veces más largo que La Odisea
y La Ilíada juntas. Recae en los
mitos y las inseminaciones por intervención divina; que parece ser que es común
a todas las religiones. Si se lo lee estrictamente desde un punto de vista
literario, es lo que los latinoamericanos del boom llamaron realismo mágico.
Contenido/ Temas: Las penurias de una
dinastía que termina enemistada entre primos, guerras y batallas, la inútil
empresa de conservar la estirpe y otras peripecias intensísimas desde el punto
de vista narrativa, con la presencia estelar de varias encarnaciones de Vishnu,
el dios supremo.
Organismos a los que remite: indios,
príncipes y guerreros. Deidades con cabezas de alimañas y múltiples
extremidades.
Anclaje sociohistórico: Lo que sería la India,
el Himalaya, Nepal, Pakistán hoy, pero alrededor de 3.500 años atrás.
Nos preguntamos: ¿Cómo será escuchar
la musicalidad del sánscrito , sin pausa, como supuestamente tuvo que
dictárselo Vyasa (al autor del original) a Ganesh (la deidad con cabeza de
elefante)? ¿Para qué leemos un resumen?
Nos respondemos: La rapidez de los
eventos y el juego constante con despedazar el horizonte de expectativas del
lector golpea con un martillo, así que no sé si nos quedaría cabeza o claridad
mental como para incorporar la musicalidad y la entonación (que cambia el sentido
en sánscrito) y comprender el sentido de esta obra épica de gran valor
narrativo y cultural.
Estado de la materia: gaseoso, constituye
la sombra de la obra más larga jamás escrita.
Digestión: Rápida
¿Para leer en voz alta?: No, el
sonido no está cuidado ni observado.
viernes, 9 de agosto de 2013
Open City ,Teju Cole, Random House, New York, 2011.
Formato editorial: Una tapa en amarillo
furioso con letras borroneadas en rojo. Práctica y flexible (tal vez demasiado)
edición en paperback de Random House, con aire entre las hojas, de manera que
el libro es bastante liviano.
Bio: Los setentas no fueron una década fácil para nacer en ningún lado. Por
eso Cole nació en EEUU gracias a que sus padres nigerianos escaparon de una
dictadura, o gracias a la dictadura. Es fotógrafo también. Contribuye con el
New York Times y el New Yorker.
¿Cómo llego a la Proxemia?: Apareció en la
bolsa de las compras.
Animales /Organismos a los que remite: Víctimas de atentados y ciudadanos neutrales
en tiempos de guerra. También a los oprimidos de color.

En serie con: Chinua Achebe, y en
oposición con Conrad.
Estructura: 21 capítulos donde el personaje
principal vaga por varias ciudades en un continuo monólogo interior donde la
acción no abunda.
Contenido/ temas: un psiquiatra nigeriano que vive en New York,
una ciudad devastada por la intolerancia racial, viaja en busca de su oma a
Bruselas. Mientras tanto, el narrador homodiegético, que es la misma persona
que el protagonista, hace un pedante recuento de obras de arte y su parecer al
respecto, piezas de música, textos literarios y conversaciones inconsecuentes
que va recordando, al tiempo que trata de reconciliarse con la idea de que, en
su caso, tuvo mucho suerte de seguir vivo en la intolerante Norteamérica de los
libres y los valientes. Es básicamente un compendio de opiniones sobre los
acontecimientos de las últimas 6 décadas en el mundo, en forma de prosa.
Estilo/Interacción: Vago, sin sal,
descafeinado. Sin defamiliarización que haga a alguno suspirar con envidia.
Punch: Directamente
critica al escritor que emigra de su orientalidad y se occidentaliza. “Para eso
existen Marruecos y la India, después de todo, para ser orientales.” Revalida
la diferencia y la otredad como cualidad beneficiosa en la creatividad y estética
de una obra. Irónico.
Anclaje sociohistórico: New York y Bruselas
en el año 2006.
Estado de la materia: gaseoso.
Digestión: Lenta y sinuosa.
Para leer en voz alta: No. Para las
vacaciones.
jueves, 25 de julio de 2013
Mesa de ensamble 2
Cosas que salen de la
cara
El cascarón rodó. La
alcantarilla no tenía restricciones metálicas (a falta de... a
falta de otro término más elocuente, más... ajustable) que lo
frenaran en su caída liviana y pesada hacia un ¡plop! inevitable en
agua oscura, plástica, babosa.
Levé los ojos; el aire
de las baldosas rebotaba y parecía continuarse a través de las
rendijas que mis dientes apretaban pero, igualmente, no alcanzaban a
bloquear: chiflido que térmicamente subía por mis pulmones. No
sabía si era acidez, tristeza o, sencillamente, una burbuja de aire
atrapada entre el estómago y la garganta. Inhalé varias veces
tratando de evitar la náusea pero fracasé terriblemente: un
sánguche mal masticado salió de mi boca. Estaba vomitando; o
recordando lo que habia comido. Entonces decidí irme. Sentí el
viento húmedo de una mañana feriada. No había nadie parado en
ninguna esquina. Sólo palomas cabeceando compulsivas al compás de
las nubes. Tuve que caminar para airear mi aliento y despertarme.
Silvia se había ido; a
esta hora debía estar, por lo menos, atrás de varios peajes camino
a Entre Ríos. Ahí vivía su tía de anteojos gruesos y cara de
estuche. Esa cara no la dejaba dormir en paz, porque las cejas las
tenía gruesas (también, como el marco) y la boca parecía un juego
de encastre. Daba la sensación de no volver a abrirse en caso de
quedar cerrada. Pero siempre, sin falta, se abría; y los mensajes
eran de lo más funesto:
- ¿Lavaste las
caras anteriores y posteriores de los premolares?
Siempre supo que era la
parte que resultaba más fácil de olvidarse. Tomaba el cepillo y
frotaba con furia, hasta que la sangre empezaba a manchar el lavabo.
Veía la espuma roja escurrirse por el desagüe, hasta el colector de
las aguas servidas del Medrano y, desde ahí, hasta el Río de la
Plata. “Los peces van a comerse la pasta que sale de mi boca”,
pensaba probablemente, “por ahí son alérgicos a la mente”. ¿No
la vi, acaso, estornudar materia gris?, ¿grasas, semen? Hay (o hubo)
quien supo señalar en los orificios nasales la vía de acceso y
egreso de toda materia líquida o fluído viscoso imaginable.
Dométreo, por ejemplo, (250 a. C.) estornudó un coliflor en el
contexto histórico en que nadie podía identificarlo, ya que tal
hortaliza proviene de América.
miércoles, 3 de julio de 2013
Ficha Técnica - La casa de cartón de Martín Adán
La casa de cartón, Martín Adán. Mansalva, Buenos Aires, 1928.
¿Cómo
llego a la Proxemia?: Mamá o Papá insisten en que sigamos
leyendo y no dejan de recomendarnos cosas.
Formato
editorial: La clásica falta de justificación del texto de Mansalva, en este
caso particular, se justifica por el hecho de tratarse de prosa poética. Sigue
siendo un problema la dificultad que ofrece la encuadernación para abrir el
libro.
Bio:
Documentado Rafael de la Fuente Benavides, lapida una fortuna patricia para
vivir el arco completo de los hoteles a los hospicios. Ama
el barroco, la poesía y el alcohol. Precede, en ethos, a Zelarayán, Laiseca y
tantos otros que apelan al lugar retórico de la pérdida de papeles en mudanzas.
¿Cómo
llego a la Proxemia?: Mamá o Papá insisten en que sigamos
leyendo y no dejan de recomendarnos cosas.
Animales
/Organismos a los que remite: A
organismos de todas las biósferas.
En serie
con: Zelarayán y nosotros mismos, hace ochenta años y en el mismo
continente. También con Burroughs.
Estructura:
postales poéticas de una Lima provinciana alrededor del narrador como eje, su
doble Ramón y los encuentros amorosos con mujeres de una amplia franja etaria.
De novela fragmentaria, ni un aire.
Contenido/
temas: la experta inexperiencia de las primeras veces: en el sexo, en la
escritura y en el acercamiento a una naturaleza en la que aún se confía. Lima, como en el título de cartón, aparece precaria y lúdica: material
con el que se puede hacer, intuitivamente, cualquier cosa. Visita mulas, patios
de recreo en la escuela, el malecón, la playa pedreada y camas sin sábanas.
Estilo/Interacción: Ajustado, sonoro, sinestésico,
con aliteraciones y repetición; palabras sometidas a la imaginación, a las sensaciones.
Punch: Constante: un martillo. Sostenido.
Anclaje sociohistórico: Lima,
en los '30, sin vistas de urbe.
Digestión:
Rápida y repleta de reflujo.
Para
leer en voz alta: Sí, con dos o tres ensayos previos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
