sábado, 12 de octubre de 2013

Escritura ambiente- Viernes de ventanas


¿Qué hacés? Pobre,  tiene miedo,  voy a poner el piecito, poné las plantas adentro la misma boca. ¿Qué choreás vos? tenés que aprender, cómo lo taparía al otro. ¿Qué estás buscando atrás del inodoro? se va,  no qué le pasa.  Esperá un poco,  un poquiiiito más,  cuando terminás con eso, no lo dejan, siempre le dan más, llamás a la empresa y los vas a hacer más felices,  cuando vas, yo me tomo un café, sigo. Pierna de mierda, no, dame la mecha. Es un botón, ya está esto,  por favor trae la otra, como un perro abandonado,  hacele así,  te estás llevando el mío,  durmió con vos,  ¿sabés por qué? el corazón,  levantalo un poco más,  ya lo tenés,  Luis, las puntas del coso ¿no lo ves? se está descarrillando,  te dije es harpía,  el papel se lo llevó,  ajustaste bien, che, prolijito, prolijito,  que lo anoté y vamos ahí,  confiamos en la fábrica y mirá cómo es,  se supone que la arman, se supone pasar al baño.


jueves, 26 de septiembre de 2013

Mesa ensamblaje 3 – Tres personajes

El riñón se le salió por el esófago, porque sentía un peligro. Entonces, olió sin freno y pensó que debía hacerse un té. Entró a la cocina con los pies mojados: tuvo miedo de tocar la heladera y se rió de su imagen solitaria, vieja. La puerta hizo ruido (“por el viento, el aire, la ráfaga”, pensó). Afuera seguía habiendo sol. No dijo nada en voz alta. Movió los dedos para que le circulara la sangre. Respiró profundo y encontró su propio eje sobre una hornalla. El agua terminó de hervir: blancuzca se desparramó por una taza. Esperó el milagro del azúcar y comprendió que era cursi. Escuchó dos clics de la lámpara descalentándose. El día tenía, para ese entonces, demasiado tiempo. Eran las cuatro de la tarde.
Pero no era la hora lo que le molestaba. En realidad, era el vapor, condensado en un círculo casi grasiento de rocío inanimado y suspendido. Todavía no llamaría, sino que esperaría a terminarse el té o el día. ¿Qué iba a hacer con semejante respuesta que podía revolver a cualquier animal decente –si es que era eso lo que pudiera, lo que ella tanto temía, ser la respuesta? Entonces, de golpe, retumbó la certeza con tono a nuez podrida: ¡basta de preguntas, megalotería insípida! Defecar es ahora; resumir, para pasado mañana. Tareas concretas: prepararse un té, un café y tirarlo al inodoro; raspar tostadas, licuarlas y alimentar las macetas. Después, a la calle: si los pies se arrastraran, debería pararlos en seco; si se quejara el buitre, mandaríalo al mantequero; si trajeran a Braian…
La comida sobre la mesa eran líquidos, sopas, menjunjes. Braian no podía distinguir si eran verduras, legumbres o carne de pollo. El buitre tampoco. Sin embargo, se embadurnaba la cabeza y el pico en los platos hondos sin siquiera usar una servilleta. Era desagradable verlo comer. “Como verlo hacer cualquier cosa”, pensó mientras se deshacía en quejas mentales cada vez que el buitre masticaba, caminaba de costado o simplemente ponía las alas sobre el abdomen para dormir la siesta. ¡Qué desagradable! Casi le producía náuseas verse en el espejo del cuarto. Se mojó los pies en el bidet lleno para olvidarse del día pesado y del trabajo que todavía seguía sin realizar. Su cuerpo se movía epiléptico de sueño y hambre. No había manera de suplir tanta tristeza. “Si viniese alguien, iría a la heladera”. Era cierto que de los conocidos nadie se dignaría a abrir la puerta sin previo aviso.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Ficha Técnica - El amor es miedo

El amor es miedo. Ruy Krygier. Mansalva, BA, 2010.

Formato Editorial: Una Mansalva más incorrecta que la anterior, pero que, nuevamente, se las ingenia para quedar bien (aunque pueda ser irritante la tan trabajada ausencia de tildes).

Bio: porteño del ’72, actúa, filma y escribe (entre otras actividades). Experimentó las grandes ciudades hiperestésicas, Nueva York y Berlín, pero volvió y nunca llegó a escribir a la altura de lo que debe haber experimentado gracias a las drogas y los estímulos del primer mundo. Hizo instalaciones, muestras y en 2010 publicó su primera novela, que hoy nos interesa.

¿Cómo llegó a la Proxemia? : Un día queríamos leer pero teníamos poca energía para preguntar.

En serie con: Ray Loriga o Hanif Kureishi cuando escribía obras de teatro. Las películas clase B del ciclo Buenos Aires Rojo Sangre.

Animales/ Organismos a los que remite: drogadictos, alcohólicos, semi-zombies, melancólicos, actores decadentes, divos.

Estructura: Novela de 157 páginas, divida en capítulos breves con títulos cortos, directos.

Contenido/ Temas:Todos los clichés de la fama, las drogas, el sexo y los artistas, que se quieren salvar. Pero esta vez, todo sucede en los límites de un policial duro (Suiza antes del cambio de siglo; con nombres totalmente trillados y para leer en un falso acento inglés: Helmut Phillips, Sandy, Wisk) que nos regala algunas sorpresas (crímenes, traiciones e identidades intercambiadas) aunque solo hacia el final. LowLife, el nombre que Helmut elige para la quinta en la que sueña para pasar sus últimos días, condensa el ambiente;
cunnilingus, lo que sucede constantemente dentro de ese escenario. Por último, la superposición (la fricción) está en las historias que se escriben paralelamente: “Recordaba el lugar y le parecía magnífico para unas escenas de El amor es miedo (cunnilingus) la película que se aprestaba a rodar”.

Estilo/ Interacción: El estilo es, a su vez, lowlife: la metaforización resulta predecible (“¿Cómo existiría Helmut sin su combustible?” = alcohol) o chata (“Sus rojos cachetes simulaban tomates, frescos. (...) su nariz, una zanahoria; era como una Cesar Salad” –ni mencionar que no lleva zanahoria o la ausencia del pollo); peca en repeticiones apáticas; está desnutrido. Sin embargo, el punto de vista, aunque belicoso, no desentona. Tiene momentos brillantes, pero abrillantados con esmalte sintético, porque enseguida se nota la estructura barata por debajo. A continuación, el hilarante desenlace de proyectar una película para adultos en una sala de cine destinada a una película infantil por equivocación.
“Y efectivamente al día siguiente el Ente de reconocimiento para lo que no es tan jodido la prohibió. Lo escandaloso era que a los niños les había encantado la película y ya nadie quería ver Blancanieves.
Helmut les había jodido, sin quererlo, las vacaciones de invierno a los directivos de Wall Streat Nisdey.”
Sin detenernos en las rimas internas o la pobre puntuación, vemos que la repetición de palabras es enervante y se evidencia en cualquier página abierta al azar por un lector ocioso.
El manejo del discurso nos habla de un descuido desidioso de la reproducción de diálogos, presentando una falta rimbombante de unidad, donde se mezclan deliberadamente el discurso directo, indirecto libre, los guiones de diálogo, las comillas, el uso indiscriminado de signos de admiración que hacen tan pueril la narración en ocasiones. De a ratos, los personajes se interpelan usando el pronombre , y a veces, conjugan los verbos con el vos en la misma conversación. Inexplicablemente desprolijo.

Punch: Cuando Helena y Persón se descubren.

Anclaje socio-histórico: El noventoso mundo decadente que ya no causa gracia experimentar pero sí escribir sobre.

Para ser leído en voz alta: No, porque ni se preocupa de lo sonoro.

Estado de la materia: Gaseoso.

Digestión: Fermentada.

martes, 20 de agosto de 2013

Ficha técnica- Mahabharata- R.K.Narayan- (1972)- Vision Books


Formato Editorial: Práctico volumen de no más de 300 páginas, dividido en 16 capítulos, sucintamente resumidos de la gran obra en sánscrito donde se ejemplifican y narran todas las reglas y orígenes del sistema de castas indio. Cuenta con un árbol genealógico y una lista de dramatis personae para que el lector no se sienta sumido en la desesperación desde el capítulo 1.

Bio : Prominente autor indio que tiene curros en Londres y en New York, evidentemente; si no, no sería tan prominente. Publica en inglés, y puede llegarse a designar un facilitador de la cultura india para occidente, (este occidente tan ocupado por el judeo cristianismo). Por lo general, lucra con los mitos milenarios que traduce del sánscrito.

¿Cómo llegó a la Proxemia? : Karrage siempre con estas cosas raras.

Estilo: Simple, sin vueltas. No es sólo una traducción pero también un resumen de un texto que es ocho veces más largo que La Odisea y La Ilíada juntas. Recae en los mitos y las inseminaciones por intervención divina; que parece ser que es común a todas las religiones. Si se lo lee estrictamente desde un punto de vista literario, es lo que los latinoamericanos del boom  llamaron realismo mágico.

Contenido/ Temas: Las penurias de una dinastía que termina enemistada entre primos, guerras y batallas, la inútil empresa de conservar la estirpe y otras peripecias intensísimas desde el punto de vista narrativa, con la presencia estelar de varias encarnaciones de Vishnu, el dios supremo.

Organismos a los que remite: indios, príncipes y guerreros. Deidades con cabezas de alimañas y múltiples extremidades.

Anclaje sociohistórico: Lo que sería la India, el Himalaya, Nepal, Pakistán hoy, pero alrededor de 3.500 años atrás.

Nos preguntamos: ¿Cómo será escuchar la musicalidad del sánscrito , sin pausa, como supuestamente tuvo que dictárselo Vyasa (al autor del original) a Ganesh (la deidad con cabeza de elefante)? ¿Para qué leemos un resumen?

Nos respondemos: La rapidez de los eventos y el juego constante con despedazar el horizonte de expectativas del lector golpea con un martillo, así que no sé si nos quedaría cabeza o claridad mental como para incorporar la musicalidad y la entonación (que cambia el sentido en sánscrito) y comprender el sentido de esta obra épica de gran valor narrativo y cultural.

Estado de la materia: gaseoso, constituye la sombra de la obra más larga jamás escrita.

Digestión: Rápida


¿Para leer en voz alta?: No, el sonido no está cuidado ni observado. 

viernes, 9 de agosto de 2013

Open City ,Teju Cole, Random House, New York, 2011.


 

Formato editorial: Una tapa en amarillo furioso con letras borroneadas en rojo. Práctica y flexible (tal vez demasiado) edición en paperback de Random House, con aire entre las hojas, de manera que el libro es bastante liviano.

Bio: Los setentas no fueron una década fácil para nacer en ningún lado. Por eso Cole nació en EEUU gracias a que sus padres nigerianos escaparon de una dictadura, o gracias a la dictadura. Es fotógrafo también. Contribuye con el New York Times y el New Yorker.

¿Cómo llego a la Proxemia?: Apareció en la bolsa de las compras.

Animales /Organismos a los que remite:  Víctimas de atentados y ciudadanos neutrales en tiempos de guerra. También a los oprimidos de color.

En serie con: Chinua Achebe, y en oposición con Conrad.

Estructura: 21 capítulos donde el personaje principal vaga por varias ciudades en un continuo monólogo interior donde la acción no abunda.

Contenido/ temas:  un psiquiatra nigeriano que vive en New York, una ciudad devastada por la intolerancia racial, viaja en busca de su oma a Bruselas. Mientras tanto, el narrador homodiegético, que es la misma persona que el protagonista, hace un pedante recuento de obras de arte y su parecer al respecto, piezas de música, textos literarios y conversaciones inconsecuentes que va recordando, al tiempo que trata de reconciliarse con la idea de que, en su caso, tuvo mucho suerte de seguir vivo en la intolerante Norteamérica de los libres y los valientes. Es básicamente un compendio de opiniones sobre los acontecimientos de las últimas 6 décadas en el mundo, en forma de prosa.

 

Estilo­/Interacción: Vago, sin sal, descafeinado. Sin defamiliarización que haga a alguno suspirar con envidia.

 

Punch:  Directamente critica al escritor que emigra de su orientalidad y se occidentaliza. “Para eso existen Marruecos y la India, después de todo, para ser orientales.” Revalida la diferencia y la otredad como cualidad beneficiosa en la creatividad y estética de una obra. Irónico.

 

Anclaje sociohistórico: New York y Bruselas en el año 2006.

 

Estado de la materia: gaseoso.

 

Digestión: Lenta y sinuosa.

 

Para leer en voz alta: No. Para las vacaciones.

 

 

jueves, 25 de julio de 2013

Mesa de ensamble 2

Cosas que salen de la cara

El cascarón rodó. La alcantarilla no tenía restricciones metálicas (a falta de... a falta de otro término más elocuente, más... ajustable) que lo frenaran en su caída liviana y pesada hacia un ¡plop! inevitable en agua oscura, plástica, babosa.
Levé los ojos; el aire de las baldosas rebotaba y parecía continuarse a través de las rendijas que mis dientes apretaban pero, igualmente, no alcanzaban a bloquear: chiflido que térmicamente subía por mis pulmones. No sabía si era acidez, tristeza o, sencillamente, una burbuja de aire atrapada entre el estómago y la garganta. Inhalé varias veces tratando de evitar la náusea pero fracasé terriblemente: un sánguche mal masticado salió de mi boca. Estaba vomitando; o recordando lo que habia comido. Entonces decidí irme. Sentí el viento húmedo de una mañana feriada. No había nadie parado en ninguna esquina. Sólo palomas cabeceando compulsivas al compás de las nubes. Tuve que caminar para airear mi aliento y despertarme.
Silvia se había ido; a esta hora debía estar, por lo menos, atrás de varios peajes camino a Entre Ríos. Ahí vivía su tía de anteojos gruesos y cara de estuche. Esa cara no la dejaba dormir en paz, porque las cejas las tenía gruesas (también, como el marco) y la boca parecía un juego de encastre. Daba la sensación de no volver a abrirse en caso de quedar cerrada. Pero siempre, sin falta, se abría; y los mensajes eran de lo más funesto:
- ¿Lavaste las caras anteriores y posteriores de los premolares?

Siempre supo que era la parte que resultaba más fácil de olvidarse. Tomaba el cepillo y frotaba con furia, hasta que la sangre empezaba a manchar el lavabo. Veía la espuma roja escurrirse por el desagüe, hasta el colector de las aguas servidas del Medrano y, desde ahí, hasta el Río de la Plata. “Los peces van a comerse la pasta que sale de mi boca”, pensaba probablemente, “por ahí son alérgicos a la mente”. ¿No la vi, acaso, estornudar materia gris?, ¿grasas, semen? Hay (o hubo) quien supo señalar en los orificios nasales la vía de acceso y egreso de toda materia líquida o fluído viscoso imaginable. Dométreo, por ejemplo, (250 a. C.) estornudó un coliflor en el contexto histórico en que nadie podía identificarlo, ya que tal hortaliza proviene de América.

miércoles, 3 de julio de 2013

Ficha Técnica - La casa de cartón de Martín Adán

La casa de cartón, Martín Adán. Mansalva, Buenos Aires, 1928.


Formato editorial: La clásica falta de justificación del texto de Mansalva, en este caso particular, se justifica por el hecho de tratarse de prosa poética. Sigue siendo un problema la dificultad que ofrece la encuadernación para abrir el libro.

Bio: Documentado Rafael de la Fuente Benavides, lapida una fortuna patricia para vivir el arco completo de los hoteles a los hospicios. Ama el barroco, la poesía y el alcohol. Precede, en ethos, a Zelarayán, Laiseca y tantos otros que apelan al lugar retórico de la pérdida de papeles en mudanzas.

¿Cómo llego a la Proxemia?: Mamá o Papá insisten en que sigamos leyendo y no dejan de recomendarnos cosas.

Animales /Organismos a los que remite:  A organismos de todas las biósferas.

En serie con: Zelarayán y nosotros mismos, hace ochenta años y en el mismo continente. También con Burroughs.

Estructura: postales poéticas de una Lima provinciana alrededor del narrador como eje, su doble Ramón y los encuentros amorosos con mujeres de una amplia franja etaria. De novela fragmentaria, ni un aire.

Contenido/ temas: la experta inexperiencia de las primeras veces: en el sexo, en la escritura y en el acercamiento a una naturaleza en la que aún se confía. Lima, como en el título de cartón, aparece precaria y lúdica: material con el que se puede hacer, intuitivamente, cualquier cosa. Visita mulas, patios de recreo en la escuela, el malecón, la playa pedreada y camas sin sábanas.
Estilo­/Interacción: Ajustado, sonoro, sinestésico, con aliteraciones y repetición; palabras sometidas a la imaginación, a las  sensaciones.
Punch: Constante: un martillo. Sostenido.
Anclaje sociohistórico: Lima, en los '30, sin vistas de urbe.

Estado de la materia: Líquido, libre de goteras.

Digestión: Rápida y repleta de reflujo.

Para leer en voz alta: Sí, con dos o tres ensayos previos.