jueves, 6 de diciembre de 2012

Ficha Técnica - Vicio Propio (Inherent Vice), Thomas Pynchon, Tusquets, 2011.




Formato Editorial: Tapa blanda (a mi gusto, demasiado: exige doblar la parte menos gruesa hacia afuera para lograr una lectura cómoda), buena calidad de hoja, tipografía de tamaño y estilo que no traban la lectura, sino que la facilitan.

Bio: novelista estadounidense nacido en 1937; ganó el National Book Award; se desconoce su cara y otros detalles de existencia; lo más interesante son los mitos alrededor: que trabajó en la CIA, que en verdad son muchas personas (ya que sería imposible que alguien supiera tanto sobre tantas disciplinas -literatura, historia, idiomas, física, química, paranormalidades, economía, geopolítica), que son muchas personas que trabajaron en la CIA, que es argentino.

¿Cómo llegó a la Proxemia? : largamente recomendado por Mamá y Papá; es la tercera novela que leemos del autor.

En serie con: las otras novelas de Pynchon que leímos (El Arcoiris de la Gravedad, La Subasta del Lote '49); el policial negro in extenso.

Animales/ Organismos a los que remite: el álamo, porque nunca se sabe de dónde sale, y existe el mito de que en realidad hay un único álamo de cuyas raíces salen los que vemos en la superficie; así, más o menos, es el texto de Pynchon.

Estructura: novela en 21 capítulos.

Contenido/ Temas: es un canto elegíaco a la décadala de los '60 en transe de desaparición. Una trama que revisita las conspiraciones, el control estatal, las organizaciones secretas, hermandades, grupos armados, teorías paranoicas; puntas que van saltando a través de la investigación que lleva a cabo -en Gordita Beach, L.A.- “Doc” Sportello, un detective privado hippie y fumón que intenta proteger a la pareja de su exnovia (Mickey Woolfmann, multimillonario dueño de hoteles en instancia de conversión mística) pero se queda dormido en el momento en que éste es raptado.

Estilo/ Interacción: situaciones y personajes extravagantes a cada párrafo y con un ritmo que, de manera coherente con el tiempo y espacio en que se ubica, recurre a divagues, flashbacks de ácido, delirios y elpisis abruptas (cada vez que el detective se duerme). Abundan las oraciones largas, llenas de subordinadas que asocian elementos múltiples; los diálogos están muy bien medidos y muchas veces se hacen cargo de dinamizar la acción (al revés de los diálogos de policial en general, que retardan e imponen una pausa intelectual).

Punch: todo el tiempo.

Anclaje socio-histórico: las drogas, la guerra de Vietnam, Nixon y los títulos de películas y canciones de la época son una constante de la psicodelia de los '60, pero la gran presencia que puntea la novela es la de Charlie Manson y sus recientes homicidios; funcionan como un acontecimiento visagra entre las promesas de paz y libertad hippie en L.A. y el pánico social (acompañada de un recrudecimiento de la vigilancia estatal y policíaco).

Lo flojo: un final feliz para el personaje Coy Harlingen, que logra, gracias a Doc, dejar el trabajo como espía del gobierno y volver con su familia.

Digestión: rápida.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Ficha Técnica- Oliverio Coelho



Ida de Oliverio Coelho. (2008) La Otra Orilla, Grupo Norma.

Formato Editorial: Amistoso con el lector, con solapas grandes, papel de calidad.

Bio: Semi prominente figura literaria con gran pasado, laureado por un número sensible de instituciones.

¿Cómo llegó a la Proxemia? : Mamá o Papá nos lo cuasi regaló porque no lo quiere volver a ver.

En serie con: Se podría leer en serie con algo nebuloso o decadente donde la acción mucho no cuente, con mucha introyección paralizante, como Camus, o Zolá; con la diferencia de que ellos escriben bien y encima dentro de un contexto que justifica su inacción.

Animales/ Organismos a los que remite: Evoca todo el tiempo la narrativa a alguna clase de oruga muy perezosa.

Estructura:  Novela sin capítulos.

Contenido/ Temas: El acabose después de una ruptura desde un narrador heterodiegético focalizado en Eneas, con estilo rimbombante e imprecisiones que lindan con el descuido. El registro es ridículamente alto para un tema tan trillado.

Estilo/ Interacción: Pobre. Aburre sin cordialidad. El alto registro se interrumpe injustificadamente por palabras haraganas como porro, bombachita, chirimbolo, curda. Está lleno de frases que suponen la ausencia total de un juicio crítico por parte del autor; por ejemplo, compara rodillas con codos. ¡Oliverio! ¿Cómo vas a comparar rodillas con codos? ¡La idea de la comparación es que suene defamiliarizante! También hay diálogos literalmente de ascensor con personajes intrascendentes que flotan hacia el planeta Oblivion para nunca volver. Ejemplo: Doro. ¿Para qué introducir un personaje con semejante nombre si no va a volver a aparecer?
Ni hablar de los errores de tipeo que sobrevivieron a las minuciosas ediciones y los vistos buenos de los amigos literatos que debe tener el señor Coelho.

Punch: Aunque no aplique estrictamente a lo que entendemos por punch, la idea que posee al personaje principal, Eneas Morosi, de que tiene un brazo más corto que el otro podría funcionar, pero no está bien explotada. También hay momentos de ideas brillantes, como hervir y comer una carta de despedida después de una ruptura, o la objeción de Eneas ante el hecho de excretar por el ano, arguyendo que sería mejor hacerlo por las uñas. Todas mal explotadas.


Nos preguntamos: ¿No habrá sido concebida como una novela humorística?
Nos contestamos: No. Porque no nos hace reír. Nos da pena.

Lo inexplicado: La frase un palo de escoba en itálicas, que forma parte de una enumeración de elementos no escritos en itálicas que Eneas se introduciría en el ano.

Digestión: Indigesto

martes, 20 de noviembre de 2012

Tratado de la Digestión



Intentamos en este tratado determinar qué se entiende del caso de que un texto requiera una digestión lenta, rápida o sea directamente indigesto.
Si se trata de un texto limpio, liso, sin vicios, sin partes duras de roer y con defamiliarización grado mil, estamos ante un texto de digestión rápida. Al cerrar el libro de un golpe, nos damos cuenta de que es una obra maestra, sin volver a vacilar sobre una segunda opinión. Es el caso de La Guerra de los Gimnasios, Qué Hacer, La Asesina de Lady Di, La Piel de Caballo. También podemos decir sobre estos textos de  asimilación rápida dentro de nuestro cuadro de honor particular que no necesitan digestión en lo absoluto.
Hay otros textos que portan características defamiliarizantes, recursos coloridos y una prosa atrapante, pero que por alguna razón nos remiten a una segunda opinión, o nos impiden pasar un juicio de valor inmediatamente. Se asevera, en estos casos, que estamos frente a un texto de digestión lenta. Este texto no nos deja satisfechos en nuestro juicio, y éste puede ser cambiante en el transcurso de una noche, semana o minuto. Es este el caso de La Virgen Cabeza, Glaxo o Trampa de Luz.
Ahora bien, no todo es gozo o crítica celebrada cuando se lee. Hay textos de carácter indigesto. Nos referimos a aquellos textos donde la prosa molesta en cada sílaba, la elección de palabras es viciosa y viscosa cuando menos, y los eventos narrados inútilmente irrelevantes para vida de cualquier ser humano. Es éste el vergonzoso caso de Ida, cualquier novela de Alan Pauls o Neil Gaiman.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Escritura Ambiente 1 - Call Center



Buenas tardes, me presento ¿verdad? ¿me explico? sufra un accidente fatal, contame a mi que soy la esposa. ¿es por una deuda? ¿me escucha? equivocado, toquemos madera, no estamos llamando a la desgracia, dios no lo permita, es tan solo corroborar sus datos personales,  hoy por hoy con ese dinero no pagamos ni una pizza, yo estoy acá cuidando a un nene,  acá no es, esto es familia Galarza, para entendernos mejor ¿estoy siendo claro, verdad? No tiene celular, se lo dejó en casa ¡no quiero ser maleducado! ha sido beneficiado a partir de la medianoche, si supieras como dejó el departamento, todos los días me llaman inexorablemente, todas las líneas están ocupadas, justo me agarrás saliendo, ya no vive acá, tengo turno con el médico, sí ¿que querés? Igualmente, de todas formas, se me prendió fuego la plancha y casi me quedo pegada. ¡un aplauso para Fernando que vendió! adicional una completa protección al robo ¿por alguna razón en particular? tengo que ir a trabajar, estoy durmiendo la siesta, si supieras como dejo el departamento, mañana por la mañana ¿trabaja con sierra eléctrica? sos un insolente, no me entendés, no me estas escuchando, no digas mis datos por teléfono, eso es información personal, muy amable, muchas gracias. Andrea ¿qué te importa de dónde me están llamando? falleció hace quince años, no quiero nada, lo aguardo en línea, trabajo en la central termoeléctrica, no le estoy faltando el respeto, nos volvemos a comunicar, del banco para informarle ¿es por una deuda? te la haces la malasangre, te la haces igual, un seguro de accidentes, soy supervisor en la industria metalúrgica, me parece caro, a las 8 y media más o menos, es mi hermano, soy la suegra, te dejo porque se me cae el nene ¿tiene vehículo particular? soy bombero voluntario. Imagínese ¿va regularmente a las obras? Pedro, son los pelotudos del banco, es para papá, se me quemó la tele, una guillotina alimentaria, vamos a cubrir gastos médicos de hasta doscientos pesos, nunca tuve ningún problema ¡que me suban el limite de mi tarjeta! no necesito ningún otro beneficio, yo me encargo del futuro de mi familia ¿sus hijos están en edad escolar? no quiero pensar en eso, no quiero tu cuervo negro sobre mi lecho, no estoy de acuerdo, no me alcanza, por ejemplo, por favor también trabaja los domingos, estoy en cama, mi hijo vive en Chicago, lo entiendo perfectamente ¿es casado? ¿usted vive en lo que es la localidad de González Catán? no va con mi filosofía. así sean diez pesos te estoy diciendo que no, me sacaron dos tumores, bajale el precio lo quieren robar, lo lastiman, lo golpean, tome papel y lápiz para anotar números importantes, sale mucho, no está en casa,  estoy con oxígeno ¡bórrenlo mi número! trabajo en negro ahora, si no, te diría, no necesito nada, flaco,  amor, tesoro, llamá cuando quieras.

martes, 30 de octubre de 2012

Proxes al Volante



(...) Made volvió en sí. Freddie dormía, desde su tumba de palabras, sellada. Palabras de sexo que yacían enclaustradas en su mausoleo de huesos. Y ella sin las siete llaves para recuperarlas.  Una mano de Freddie le agarraba una muñeca. Ir al baño iba a ser imposible, al menos hasta que Freddie dejara de presionar, tan aguerrido. Se extravió Made en la proxémica relación entre los dos cuerpos. Ella constituía una extensión del cuerpo de Freddie; aprisionada, poseída por una voluntad implacable. Por la calle era igual. Él la sostenía, como si ella fuera a caerse; la mantenía a su lado, con temor a que se perdiera, pero al mismo tiempo declarando una soberanía déspota sobre toda su persona. Made recordaba cómo en París, Michel no la llevaba de la mano siquiera. Él caminaba más rápido y ella, con andar difuso, sin apuro, lo seguía pasos atrás. Nada los unía hasta llegar al destino, o hasta que azarosos intereses en común los unieran. Le cruzó el entendimiento una duda fría como la llovizna sobre la frente: Freddie nunca la iba a dejar andar libre y sin apuro a Made. Cerró los ojos, presionando los párpados para no pensar más. (...)
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(…) Me miré las uñas crecidas de más y no pude contener una lágrima que recorrió los valles de mi gesto oblongo: ¡la incuria invadía mi propio cuerpo! Dejadez, decadencia, ruina, barbarie. Términos tan queridos alguna vez, tan prestos a brindar fruición a la escritura – en agua se había disuelto mi boca numerosas veces al desenvolver el trazo arábigo con la forma de dichas palabras, o inlcuso al dictarlas reteniendo por un último instante las sílabas sobre el labio, o incluso al disponer las letras de molde sobre la plancha de imprenta jugando como un niño con chiches y aplaudiendo extático al ver la proxemia de la 'b' y la 'a' con la 'r' de 'bárbaro' (¡placer!), coincidiendo una vez más y anunciando las coincidencias por venir. Porvenir – venturoso porvenir. Y ahora, en cambio, las cutículas avanzan sobre las uñas y las uñas avanzan sobre el aire flotando en el precipicio de mis dedos y se extienden, sin aviso, hacia el vacío. Me veo vestido con una robe de chambre percudida y usando remanidas pantuflas; la barba exaspera una cara que supo enfrentar el peligro y la humillación, pero que ahora a penas puede resolverse en puchero. (...)
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(...) Produneto imagina el criadero de palomas de Darwin en 1851, con 300 ejemplares obligados a aparearse  en una proxemia promiscua, para develar en la progenie los secretos de los caracteres heredados. Algunos pájaros copulan sin cesar, hasta perder las plumas del cansancio. En el piso el excremento forma una masa heterogénea con parches cenicientos cubiertos por aserrín, que evita la propagación de los olores; manchas verdosas o amarillas según el tipo de semillas consumidas. Sus ayudantes y sus hijos barren las plumas, retiran restos atrapados entre los alambres, anotan la cantidad y la calidad de los huevos, algunos de los cuales los baten para que las células de los polluelos pierdan la orientación. Crecen muslos en vez de cabezas o viceversa, monstruos deformes que se arrastran graznando con gargantas atrofiadas. Los niños lloran al ver algunos de los ejemplares dejar de moverse pero su padre, enfebrecido, toma los cadáveres y los pesa, abre los estómagos para estudiar los restos alimentarios, vacía los intestinos para fertilizar los bulbos del jardín. Sus hijos lo obligan a comer galletas con queso y aceitunas mientras el científico camina por los pasillos abarrotados de jaulas. Su hija Ana tose como tísica, Darwin se lamenta por saber que le quedan tan solo unas pocas semanas. Golpea los alambres para que se calmen los niños y las palomas y lo dejen pensar. Recorre una vez más las instalaciones herrumbrosas, paga los jornales a sus ayudantes, repone semillas y agua en las jaulas de apareamiento, cierra las puertas y se va a merendar. (...)
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– Ónidas, ¿me escuchás…?


– … hay  veces que me asusto, me asusto del ruido del teléfono. O cuando escucho una alarma que es, en otro casi igualito, el timbre, una llamada musical. El tren desde afuera de mi ventana se confunde con la respiración de mi impresora en estado inactivo, mientras yo veo sin volumen la tele porque no puedo tolerar voces a la mañana. Solo la radio, que en mi auto, desde que me manotearon el estereo, zumba como loca descarriada en todos los semáforos vacíos. Como yo, con esta idea fija, esta idea, de que la pastillita solo vino a hacer espacio en mi cabeza, a limpiar el archivero, para darme una tarea: pensar historias, armar y desarmar, como una mujer de casa y leal a su tradición, el mismo rompecabezas: del 3 de marzo del 2019 al 24 de junio del 2020, saber qué pasó del 23 de marzo al 24 de junio; 15 meses, dos embarazos, 380 cosechas de spirulina, un invierno y dos veranos, demasiadas facturas de pago. Porque ya no tengo memoria más que para esto. Ya ni me aburro pensando cómo habré salido de entre los músculos de mamá. (...)